Cultura europea II

Enero 2009. Gonzalo Gil. Hace unos meses hablábamos de una “Cultura Europea” en referencia a la práctica del carpfishing dentro y fuera de nuestras fronteras. Se realizó una crítica con enfoque constructivo de la popularidad y los medios con los que esta modalidad de pesca cuenta en países europeos y de los que España carece. Recurriremos de nuevo a la influencia externa pero profundizando en aspectos como técnicas, materiales y cebos.

portada

Materiales: la industria china.

Pensemos por un instante en un equipo de pesca de carpfishing. Ejemplo: Cañas Fox, carretes Shimano, línea Nash, plomos Korda, bajos Kryston, anzuelos Gamakatsu… ¿Qué tenemos? Marcas y más marcas. El carpfishing se ha convertido con el paso de los años en un negocio que mueve millones de euros en el continente europeo. Ahora bien, si le preguntas a un señor de avanzada edad como se pescaba hace varias décadas, te dirá que todos los peces de la misma manera: caña (bambú), hilo y arponcillo. La sociedad ha ido evolucionando con el paso de los años hasta despuntar en muchos aspectos gracias al nivel tecnológico alcanzado.

China fundamentalmente y Corea, en menor medida, reciben cada día proyectos y desarrollos de productos de cualquier índole para posteriormente ser vendidos en Europa. El carpfishing aglutina una gran cantidad de compañías que buscan en estos países un abaratamiento en los costes de producción. Seguro que más de uno se ha preguntado el motivo de que muchas tiendas de campaña, mochilas, moquetas, etc. sean clónicas unas de otras en distintas marcas. Se fabrican en las mismas empresas, las ideas se copian rápidamente.

España se ha visto afectada positivamente por este desarrollo económico y hoy en día podemos disfrutar de las mejores marcas europeas de carpfishing en nuestro país. Estas marcas buscan expandirse dentro del continente y España no podía omitirse. De hecho, se podría decir que nuestro país es el referente principal de expansión dado su potencial aún por descubrir. No hace falta más que darse una vuelta por las numerosas tiendas de pesca que hoy en día pueblan nuestros municipios así como Internet para darse cuenta de que el carpfishing está presente en casi todas ellas y haciendo eco del argot, “a la última”.

Pero…rescatemos muy brevemente nuestra historia. Es importante destacar que la primera brisa comercial europea llega a España a mediados de los 90, concretamente en la comunidad andaluza. La Casa del Pescador en Antequera así como El Carpón en Córdoba son los primeros apostantes por estos productos tan novedosos. Un grupo elegido podríamos decir, son los afortunados de disfrutar de las últimas técnicas europeas en nuestras aguas. La difusión es lenta y no es hasta las primeras publicaciones en revistas de tirada nacional así como la aparición de páginas web relacionadas con el carpfishing cuando realmente este fenómeno empieza a despertar inquietudes entre pescadores. Precisamente, esta empujón a principios del año 2.000 llevó a la aparición de nuevas tiendas en la Península así como la creación de la primera compañía española que buscaría en el mercado asiático traer a España una gama completa de productos de carpfishing para competir directamente con el material que hasta ese momento era totalmente importado. Se trataba de Specimen S.L., regentada por el sevillano Alberto Parish. Esta claro que son retales de nuestra historia, pero siempre es bueno recordar los orígenes para poder valorar lo que hoy tenemos.

Un avance imparable.

De Asia volvemos rápidamente a Europa para ocuparnos de una virtud siempre presente: la creatividad. Cada año, alguna mente creativa nos sorprende con algún producto revolucionario que nos incita a conseguirlo tarde o temprano. La tecnología, ese concepto tan moderno que asusta a la vez que apasiona, golpea con fuerza en el carpfishing y nos acerca la sencillez, comodidad y seguridad.

Si repasamos los efectos del trabajo de I+D (investigación y desarrollo) de estas empresas europeas encontraremos ejemplos claros entre nuestros materiales de pesca. El carbono ha blindado nuestras cañas de pescar hasta dotarlas de una resistencia al peso fuera de lo común. Hace poco presencié junto a un amigo el levantamiento de un cubo de 10KG con un nylon enganchado directamente de la puntera. No había forma humana de levantarlo desde el mango. La caña flexionaba de tal forma que casi llegó a formar un círculo. Tus brazos sufren tanto que acabas por desistir mirando la caña como vuelve a su posición normal sin haberse apenas esforzado. Los carretes empiezan a disponer de bobinas de magnesio para aportarles durabilidad y ligereza. El nylon y trenzados avanzan en conseguir la resistencia, invisibilidad y fácil hundimiento en el medio. Se comienza a vender plomos de propiedades traslúcidas. Los receptores incorporan sonido por vibración ante la picada. Así, podría enumerar cantidad de factores tecnológicos que están afectando a nuestros materiales de pesca. Todavía no hemos llegado al concepto “renovarse o morir” de la informática pero si es cierto que la tecnología está colaborando a mejorar aspectos que se creían permanentes e invariables.

Qué decir de las barcas cebadoras de control remoto. El impacto en Europa fue demoledor y en España están pegando fuerte. La imposibilidad de navegar por Ley en la mayoría de los embalses y ríos españoles, hacen de este artilugio la mejor solución para preparar el cebado y sacar las líneas. El precio es elevado pero eso no ha sido un impedimento para que muchos pescadores españoles hayan adquirido uno de ellos. Las novedades se presentarán este año cuando será normal encontrar barcos con sistema GPS, sondas inalámbricas de largo alcance y funcionamiento a través de paneles solares.

Si hay algo que me fascina realmente es la artesanía y de eso saben mucho los españoles. En PassionCarp (www.passioncarp.es) se incluye desde hace más de dos años una sección denominada BricoPesca, donde pescadores de nuestra tierra (artesanos) muestran auténticas joyas de artesanía manual a los visitantes de la página: Trípodes, tensores, trolley, mesas, plomos camuflados, cazoletas, etc. y hasta una barca cebadora que está en desarrollo y que pronto verá la luz.

Es cierto que no somos productores de material de carpfishing pero hemos sabido aprovechar la cultura europea para sacarle el mayor partido posible. ¿Acaso no existen verdaderos artesanos de la pesca a mosca que se diseñan sus propias cañas y engaños? Tiempo al tiempo, que estamos empujando con fuerza y mientras tanto, sigamos disfrutando de los avances que Europa nos regala y que tantas satisfacciones nos dan como pescadores.

Nos vamos de feria.

Las ferias de carpfishing en Europa se han convertido en hitos del calendario que un buen aficionado de esta modalidad no debe perderse si su economía se lo permite. En Inglaterra se conocen como “carp shows”. Sandown Park o Five Lakes Resort son los dos complejos más sonados del Reino Unido donde se celebran las ferias. Suele haber varias al año, aunque las destacables suelen coincidir con las estaciones del año. En Alemania por ejemplo, Zwolle suele albergar interesantes ferias de Carpfishing y en Italia, Modena es un referente para la celebración anual del CarpItaly. España ha vivido con expectación la celebración en 2006 y 2007 de la Feria de Carpfishing de Ebro-Carp en Mequinenza. Es lo más parecido que hemos tenido a una feria europea de carpfishing aunque las distancias son obvias. Se echa en falta la presencia de multitud de tiendas así como de stands de las propias marcas fabricantes de productos. Yo creo que no tardará en llegar la primera “carpferia” en España pues, como he matizado antes, España se está convirtiendo en el foco de atención de los colonos europeos y tarde o temprano llegarán aquí.

Los boilies, un negocio redondo.

Es evidente que Europa ha sabido leer en el tiempo el negocio de esta modalidad de pesca y ahora disfruta de las inversiones realizadas. Pero, no sólo los materiales aportan beneficio a las arcas empresariales. La comercialización de cebos es, para un alto porcentaje de empresas, la fuente principal de ingresos. Si hablamos de cebos y de carpfishing, todas las miradas nos llevan al término “boilie”. El boilie, esa palabra tan repetida al día en conversaciones y foros, no es más que una bolita de sabor y color que enloquece a los aficiones de esta modalidad de pesca. Pensad en los camiones que, en este mismo instante, viajan por Europa transportando palés de boilies a tiendas y grandes almacenes. Una locura.

Término inventado en Inglaterra, se fabrica en multitud de fábricas de toda Europa, no siendo importado desde fuera por su elevado coste de transporte. Existen fábricas que realizan boilies para diferentes marcas, variando obviamente las composiciones y mezclas. En España, carecemos de fábrica y marca propia de boilies. Al no disponer de boilies “nacionales” tenemos dos alternativas: ponernos el gorro de cocinero e introducirnos en el apasionante mundo de la cocina o bien, comprar unos boilies que habrán recorrido miles de kilómetros. ¿Qué es mejor y qué es peor? Eso sería otro artículo pero es obvio que “en casa no se come como en ningún lado” y que a todos nos gustaría disponer de tiempo y espacio en el hogar para elaborar nuestros propios boilies en cada jornada de pesca, realizados con nuestras manos y conociendo en detalle los ingredientes empleados, sin entrar en el apartado económico que a bien seguro nos ahorraríamos unos cuantos euros.

Partiendo de esta premisa y pensando fríamente en las necesidades, un alto porcentaje de pescadores compramos boilies comerciales. Pagamos desde 3 euros hasta 20 por 1 Kilo de boilies simplemente por leer 2 etiquetas, la marca y el sabor. ¿Acaso alguien ha probado toda la variedad de boilies del mercado para saber cual es mejor o peor? No hay teoría que valga en este apartado. Cada marca europea de carpfishing, incluso las que antes solamente comercializaban material, ahora venden boilies también. Y no con esas, una misma marca de boilies, vende cuatro subclases de boilies con el mismo sabor en función de la composición y precio. No hay control, no hay límites, nos estarán vendiendo boilies hasta que se invente un término nuevo.

¿A dónde quiero llegar? Simplemente opino que hay excesiva diversidad en el mercado y que el riesgo que tiene es que puedes acostumbrarte a pescar con unos boilies y que de pronto los retiren por baja demanda o por renovación. ¿Has probado el boilie de Vainilla de Richworth? “No, he probado el de Mistral y el de Top Secret”. Acabas mareándote cuando te declinas por un sabor concreto y tienes infinidad de marcas que te lo ofrecen. ¿Qué haces? ¿Te ajustas al precio, al prestigio de la marca o a la intuición? Uno se pierde. 

Al final, después de muchas conversaciones con compañeros de afición, acabas seleccionando tus 3-4 boilies y raramente pruebas algo nuevo si no es por excesiva reiteración de algún pescador. También existen los casos, me incluyo en muchas ocasiones, que acabas comprando o fabricando de forma casera los remojos y lo adaptas al medio en forma de semillas (chufa en licor de banana, maíz en extracto de cangrejo, etc.). Un problema añadido de la diversidad de los boilies recae en las tiendas ya que se pueden hacer una idea de las marcas que mayormente son usadas pero finalmente acaban trayendo todas las habidas y por haber para dar satisfacción al mayor número de clientes. El problema viene con el exceso de stock y la poca demanda en determinados momentos del año.

Un viaje por los lagos de Europa nos hace que pensar cuando te detienes y ves colgados de los árboles auténticos secaderos de boilies. Si que compran boilies claro, pero marcas muy contrastadas y en contadas ocasiones. Sus compras van destinadas a los aromas, a los estimuladores de apetito, a los potenciadores de olor, etc. Entienden el carpfishing desde la cocina, desde que cae en sus manos la necesidad de preparar una sesión de pesca. ¿Boilies congelados? Precisamente de esa necesidad por realizar boilies sin conservantes nacen estos boilies que tan buena acogida tienen en Europa. En España no disponemos, a día de hoy, de esos boilies “frozen” pero en cambio toda marca comercial ha encontrado cabida en España y ya es decisión del pescador adentrarse en un mundo nuevo o conocido.

Alternativas al boilie.

El mundo es redondo sí, pero achatado por los polos. De esta idea, por ejemplo, debieron partir para pensar en el pellet (también los “dumble”) como alternativa al boilie. En el mercado europeo podemos encontrarlos de miles de sabores, tamaños y colores y muchos pescadores de carpfishing los emplean desde hace años. Pero… ¿Y en España? ¿Quién no ha empleado pellet de hallibut en Mequinenza? Precisamente en esos tramos archiconocidos del río Ebro se siguen echando al agua toneladas de pellets que dejan asombrados a pescadores foráneos. El pellet de hallibut es elaborado en dos fábricas de Castilla y León y distribuido al resto de España y parte de Europa. ¿Y la chufa? ¿Acaso no es Valencia provincia exportadora de esta codiciada semilla?

Las alternativas al boilie tienen varias respuestas en España y muchos pescadores españoles han sabido adaptarse a las circunstancias para no depender únicamente del boilie en sus sesiones de pesca. Esta es mi apuesta: la diversidad en alimentos para nuestros peces. Si a un humano le das de comer puré todos los días (de cangrejo, de pescado, de maíz, de soja, de carne, etc.) llegará un día que no quiera más puré. En cambio, si vas intercambiando el puré por unos garbanzos, un solomillo o una sopa castellana, pues deseará inquieto que llegué la hora de comer para ver que trae hoy el menú.

Información al poder.

El carpfishing lleva practicándose en España desde hace más de una década y casi todo lo que sabemos a día de hoy se lo debemos a la expansión de esta modalidad en el continente europeo. Cómo pescar, qué sistemas utilizar, qué montaje emplear, etc. Todo nos ha llegado de forma lenta a través de revistas e Internet. Quien tuvo la suerte hace años de toparse con algún aventajado europeo que disfrutaba del carpfishing en nuestras aguas, pudo ver y entender en primera persona lo que la filosofía defendía. ¿Quién no ha visto algún video de la saga de Korda o más cercano aún, el vídeo de La Batalla de los Carpones elaborado por El Carpón hace ya años? Quizá ahora veamos esto como algo arcaico pero hay que entender que en aquel momento nos dejó la boca abierta y para muchos fue el primer contacto con una modalidad de pesca desconocida.

Si bien en España contamos con tres o cuatros revistas que despliegan un buen contenido de carpfishing en sus publicaciones, en el Reino Unido o Francia podemos encontrarnos hasta decenas. Es lógico y normal. La popularidad de este deporte fuera de nuestras fronteras es envidiable. En cambio, si podemos decir que Internet ha sabido ponerse a la altura de esta corriente europea de forma rápida ya que hoy en día contamos con muchas webs y foros donde poder divertirnos, a la vez que aprender, con nuestra afición. Es evidente que vamos dando pasitos cortos pero avanzamos en línea recta hacia el objetivo de conseguir que el carpfishing consiga cierta popularidad entre los aficionados a la pesca y la naturaleza en general.

Curiosidades europeas: un “popurri”.

Hasta ahora, hemos tratado de forma general aspectos intrínsecos del carpfishing y su evolución dentro y fuera de nuestras fronteras. Ahora, daremos un giro de 360º y rescataremos ciertas curiosidades que nos han llamado la atención en nuestras giras europeas. La fuente no es otra que conversaciones mantenidas con amigos “guiris” y lo que nuestro ojo, y cuando nos dejan la cámara, puede rescatar.

El peso del euro: Tras una conversación con los dueños de un lago privado de Francia, nos comentaron de forma fría y serena que el precio que se paga por Kilo de carpa para abastecer lagos privados es de 100€. Mi pregunta fue obvia. Si saco una de 20kg, ¿quiere decir que ese pez vale 2000€? Pues sí. ¡Menudas hipotecas me puedo pagar a base de pescar! Todo lago privado suele tener una lago auxiliar, llamémoslo criadero, donde se van alimentando las carpas hasta que alcanzan un determinado tamaño para posteriormente moverlas al lago principal. Estas carpas son fruto de frezas naturales. Cuando visitas un lago privado, si consigues carpas de un tamaño inferior a X kilos, un alguacil se encarga de llevarla de inmediato al lago auxiliar. La posibilidad de que por naturaleza una carpa alcance 20Kg partiendo del criadero llevará un trabajo de varios años. Hasta que eso se consigue, es necesario elevar el caché del lago para atraer al máximo de pescadores. La única manera es comprar peces. El precio del kilo de esturión y siluro era ridículo en comparación con la carpa. Ahora bien, la compra de peces implica una garantía por parte del vendedor. ¿Cómo funciona? Sencillo. Dependiendo del peso del ejemplar, que va relacionado directamente con el precio, se otorgan más días de garantía. Si se ha comprado un pez de 20Kg, se dejará aproximadamente 2 semanas en el medio nuevo. Si sobrevive, se paga el precio del ejemplar. Si no sobrevive, se repone. Un pez de 10Kg tiene menos de una semana de garantía.

El poder de la escama: Locura sería el calificativo que tienen los europeos por las carpas full-scaled, muy difíciles de localizar en sus lagos y ríos. La carpa común, cuero, royal y espejo están presentes en casi toda Europa. Es importante destacar que ellos distinguen entre royal y espejo, dándole a la segunda la cualidad de ser realmente un espejo de escamas a ambos lados de la carpa mientras la primera (royal) explica las irregularidades de las escamas a ambos lados. La carpa lineal también es muy codiciada por su belleza. No os podéis llegar a imaginar, cuando mostramos a amigos irlandeses e ingleses la belleza de nuestros peces (variedad de especies que ofrecen los ríos castellanos y extremeños), la cara de expectación e incredulidad que nos mostraron. Sienten absoluta devoción por las escamas, de ahí que mantengan desde el primer instante del cobro del pez un absoluto cuidado para que no pierdan ni la más mínima de ellas.

La lámpara de Aladino: Las boyas marcadoras se comercializan en nuestro país pero realmente se ven poco en nuestras sesiones de pesca. Siempre vemos alguna botella, alguna “H” o corcho flotando de algún pescador pero no es algo frecuente. Pueden existir muchas razones y todas respetables pero si analizamos su utilidad no podemos negar que la tienen. En los lagos europeos, se emplean y con mucha frecuencia, boyas solares o eléctricas que iluminan de noche la zona de cebado facilitando al pescador la localización de su cebadero. Otros emplean lámparas solares para iluminar su puesto de noche y poder ver en horas nocturnas al salir del refugio.

Siempre acompañado: ¿Acaso nuestra imagen del típico pescador de carpfishing inglés no está acompañado de una cerveza? Pues debemos añadirle mujer y caravana. Curioso pero cierto. En los viajes que hemos hecho fuera de España, el uso de caravanas se exponencia de tal manera que te cansas de adelantarlas en la autovía. Se le suele añadir al pack una pequeña mascota aunque no siempre y una bicicleta en la parte posterior del vehículo. La mayoría de los ingleses cruza a través del Canal de la Mancha con su caravana y posteriormente busca un destino en lagos o campings donde practicar el carpfishing. Es una práctica muy común. Nosotros los españoles también nos solemos desplazar al sur de Francia, no en caravana, pero siempre acompañado, unas veces de mujeres, otras veces de amigos. Existe un intercambio cultural constante.

Jamón, jamón: Si algo nos diferencia de los europeos en nuestras sesiones de carpfishing es la higiene y la alimentación. Estadísticamente, los españoles somos los europeos más pulcros, cuidando mucho nuestra higiene diaria. Esto se traslada de inmediato al carpfishing. Cuando llevamos 3 días a pie de agua y no podemos remojarnos en el propio pantano o río, estamos pensando de forma constante… ¡Lo que daría por una ducha ahora mismo! Es algo innato en nuestra civilización, sentimos la necesidad de sentirnos limpios en todo momento. Ahora bien, no os extrañéis si os topáis con otros europeos y pasan los días y la ducha como si no existiera. Es normal. Lo hemos vivido. En cuanto a la alimentación, ¡Vivan los envasados! El camping-gaz y los envases, junto a huevos frescos y salchichas, forman la base alimenticia de casi el 100% de los pescadores europeos. El embutido, la carne fresca, el termo sopero y el gazpacho, por no entrar más en detalle, sólo se ven en los campamentos españoles de carpfishing y ¡cómo se disfrutan!

Lo diferente es auténtico

De compras por Asia, de comida por Europa y así, aterrizamos en España para seguir siendo auténticos. España va bien. Y va bien porque nuestra cultura e historia nos hace diferentes al resto de Europa. En deportes, somos los mejores en fútbol, en ciclismo, en tenis, en F1 y en baloncesto pero en el carpfishing, pues hemos sido de los últimos países de Europa en aparecer en escena. ¿Ventaja o desventaja? Pues mi opinión es que hay que saber sacar lo positivo de lo que puede ser negativo. Que si, que tenemos un decreto de la década de los 40 que nos impide pescar de noche, que tenemos que sacarnos 17 licencias para pescar en cualquier rincón de nuestro país, que cada comunidad va por libre y no hay criterios para ponerse de acuerdo en número de cañas permitidas y cantidad de cebado si se permite, que si montamos una tienda a pie de pantano nos cobran el empadronamiento, etc. Que sí, a todo que sí. Pero, a pesar de estas dificultades o trabas, ¿no somos felices yendo a practicar lo que nos gusta con quién más queremos? ¿No conseguimos preciosas capturas mientras nos camuflamos entre la más diversa naturaleza que existe? ¿No disfrutamos cada día en Internet o cada mes con nuestras revistas? Pues eso es lo que importa. Somos conscientes de que somos diferentes al resto de Europa, de que nadie entiende cómo pescamos con las limitaciones que tenemos, pero como decía William Wallace en Braveheart, “jamás nos quitarán la libertad” y libres somos para seguir disfrutando con lo que más nos apasiona: el carpfishing.


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