Mar de encinas

Mayo 2009. Gonzalo Gil. El inventario piscícola que puebla nuestras aguas es tan amplio como la diversidad de escenarios que podemos disfrutar. Así podemos explorar tanto los ríos inmersos en los valles del norte de España hasta los embalses más recónditos y escondidos que naufragan en todo el territorio. Precisamente, un embalse atípico y cada día más popular entre los pescadores es el objeto de este artículo. En Cáceres se encuentra un auténtico mar de encinas con carpas de ensueño, un escenario que pone a prueba la técnica de todo pescador y que requiere, antes de enfrentarse a su pesca, una reflexión sobre cómo plantear una auténtica sesión de carpfishing. Hablamos de Sierra Brava.

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Mi reflexión: ¿Tanto cuesta…?

Debido a la cercanía de mi pueblo, he pasado años viendo la evolución de este pantano y os puedo asegurar que el nombre de Sierra Brava ha pasado de ser un embalse más de regadío a convertirse en la meca del carpfishing español. No pensemos que es un embalse viejo como aquellos que forman las cuencas del Tajo o del Guadiana. Es un embalse nuevo, alimentado por el río Pizarroso y construido en el año 96, cuya fama entre las revistas de pesca le llega a principios del año 2000 cuando la presencia de grandes ejemplares de black-bass permite que cada fin de semana autocares de toda España visiten sus orillas. Nadie se pensaba que un embalse de 6-8 años pudiera apadrinar ejemplares de carpa como los que unos pocos aficionados, afortunados si lo vemos de forma sana, disfrutaban para entonces. Es posible que el hito histórico que marcara el comienzo del mito haya sido aquel artículo de Peter Sttags con esa impresionante royal que hoy todos recordamos.

El tiempo ha pasado y, a día de hoy, podemos decir que se trata de un embalse masificado de pescadores que ha generado dependencia por la calidad de sus peces y su entorno. La genética es espléndida y propicia para que los peces alcancen grandes pesos. Hay que ser sinceros y todos soñamos con disfrutar la primavera o el otoño en Sierra Brava pero pensemos por un instante qué nos puede deparar el seguir con este ritmo de aceleración. Os describo alguna de mis preocupaciones esperando que no queden en el vacío:

  • Es evidente que, en general, un aumento de pescadores proporciona un incremento de comida para los peces que contribuye a engordar el tamaño de los mismos. Pero, desgraciadamente, no todos los pescadores son partidarios del captura y suelta y también ven en estos embalses la mesa preparada (a costa nuestra) para poder rellenar precisamente la suya. 
  • ¿Tanto costaría que embalses como Sierra Brava, un auténtico paraíso de pesca que todos debemos conservar, se fundamentara en el lema Captura y Suelta por Ley? Los pescadores que por necesidad buscan en los peces alimento para sus hogares no buscan un ejemplar de 15KG. Un ejemplar así, de tantos años de vida, merece seguir respirando bajo el agua. Es más, en conversaciones con pescadores que degustan estos peces, me comentan que cuánto más grandes, peor es su sabor. Prefieren los peces de ración. Entonces, ¿tanto cuesta que se haga un estudio de cada embalse y se acote en base a la lógica potencial de los pescadores? Un pescador de carpfishing no irá a pescar a un tramo de río donde la media de las capturas ronde los 2-3KG. La filosofía del carpfishing es el respeto por las capturas de gran tamaño y eso le llevará a Sierra Brava como ejemplo, donde la media de las capturas ronda los 15KG y existen ejemplares que rondan los 30KG. Todo es plantearse sinergias. Y si diferenciar por escenarios no puede ser, ¿tanto cuesta, al igual que hay una talla mínima por pez en cada comunidad autónoma, que existe también una talla MÁXIMA? 
  • Nuestra presencia continua afecta a la degradación del terreno y provoca exceso de contaminación y ruido. ¿Tanto es pedir un acondicionamiento de los accesos para el paso adecuado de los vehículos? Portamos mucho material incluso para sesiones cortas y necesitamos acceder con el coche a la zona de pesca. Sufrimos pinchazos, reventones y necesitamos consumo excesivo de combustible para pasar por caminos, lo que provoca un aumento del CO2 en el entorno que no beneficia a nadie. Veo incrédulo como se construyen casas de madera alrededor del pantano para los amantes de la ornitología. ¿Y los pescadores qué? La vara para medir no es la misma. 
  • ¿Tanto es pedir la existencia de contenedores de basura repartidos por el embalse? Estamos hartos de recoger la basura generada por pescadores y no pescadores (latas de maíz, cerveza, cristales, pilas, etc.) Pasamos muchas horas a pie de embalse, muchas veces pernoctamos y creemos que no costaría nada un acondicionamiento higiénico. No estamos pidiendo que pase un camión de la basura cada semana, no estamos pidiendo que coloquen un cuartel médico a poca distancia de los embalses, simplemente elementos que contribuyan a que nuestra estancia no se vea afectada por un olor pestilente de basura acumulada o un corte en un pie ante la existencia de cristales en las orillas. El coste-beneficio de implantar ciertas medidas es más que viable.

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Estos ejemplos que narro desde la impotencia del saber que poco se hará, me lleva a proponer una reflexión hacia vosotros (los pescadores), que al fin y al cabo sois los destinatarios principales de este artículo y en vuestras manos está cambiar las cosas: 

  • Nadie duda que Sierra Brava es, seguramente, la meca del carpfishing europeo. Nosotros los españoles somos afortunados por disfrutarlo cada vez que queramos pero, inconscientemente, estamos aferrándonos a la existencia de un único pantano de referencia y la realidad es otra. ¿Sólo existe Sierra Brava? ¿Y Orellana? ¿Y Horno Tejero? Y yendo más allá, ¿y por qué sólo Extremadura? ¿Acaso no hay auténticos escenarios de carpfishing por todo el territorio? El problema es que no se conocen o mejor dicho, se conocen por poca gente y tienen miedo de que ocurra como en Sierra Brava. Entiendo a los extremeños que tienen a mano estos pantanos y se plantean, ¿para qué voy a salir de mi tierra teniendo lo que tengo? También entiendo a los de fuera que desean disfrutar de un escenario tan increíble y que se hacen muchos kilómetros para hacerlo. Este tira y afloja hace que al final se concentren decenas de pescadores en el embalse y no puedas elegir la zona que más te gusta o lo que últimamente está pasando: que empiezas a dar vueltas y muchos se dan la vuelta. Ese ha sido mi caso. “Durante el 2008, salí 2 veces a Sierra Brava entre Febrero y Marzo. Sales de Madrid un viernes después del trabajo, la noche se avecina a las 18h. Llegas de noche a la zona que más o menos conoces. Te encuentras coches y coches. Si quieres pescar tienes que aparcar el coche y caminar a pie, de noche y con el frontal, para escoger una zona donde pescar durante el fin de semana. Cuando la eliges, si tienes suerte y no tienes que desistir y marcharte, te levantas al día siguiente y te das cuenta que el sitio es un auténtico ramal o campo de pizarras que no lleva a nada. Recoges y te vas.” No he vuelto a Sierra Brava a pescar hasta ahora, más de un año después de aquellos días. ¿Por qué no he vuelto hasta ahora? Porque me gusta la tranquilidad, el poder disfrutar de un escenario sabiendo que no será Madrid en hora punta. Me gusta conversar con los pescadores de lance o mosca que casualmente aparecen cuando estás pescando, hablar con el pescador de carpfishing que ha andado 10 minutos para encontrarte. A muchos les decía esta frase por entonces, se reían y ahora cada vez más la repiten cuando van a Sierra Brava: “Vengo al campo a des-estresarme y acabo más estresado”.

El mensaje que quiero hacer llegar es el de aprovechar la diversidad que nos ofrece el territorio español para conseguir peces de ensueño. Últimamente ya no se habla de barbos, sólo de carpas de Sierra Brava y es una lástima. A mi, de forma personal, me satisface el doble el saber que se están consiguiendo preciosas capturas en parajes desconocidos para el carpfishing como el río Júcar o el embalse de Ricobayo. Eso habla también de España, no sólo Sierra Brava. ¿Dónde esta el perfil de explorador de todo pescador? Al menos a mí, ese perfil me gusta.

Para terminar con esta reflexión, si quería hacer hincapié al problema que tarde o temprano terminará por aparecer: los concursos. La realización de concursos de carpfishing potencia nuestra presencia como modalidad de pesca entre la sociedad pero creo, bajo mi humilde opinión, que debe haber un acuerdo entre sociedades de carpfishing para distribuir de forma adecuada los concursos entre embalses de cada comunidad autónoma. En el año 2008, nosotros celebramos en Mayo el CarpMeeting en Sierra Brava, un evento de reclamo para hacer entender que el carpfishing es una pasión distribuida por toda España. En 2007 fue en Castilla La Mancha, en 2008 Extremadura y en 2009 está aún por decidir, pero intentaremos que sea fuera de estas dos comunidades o al menos, en escenarios diferentes. Queremos que la gente se junte por un motivo y conozca escenarios diferentes cada vez. ¿Por qué no trasladar esta idea a las sociedades? Es de alabar que sociedades cacereñas sean partidarias de esta idea y hagan concursos en Valdecañas, Cañamero e incluso aprovechar la licencia de pesca para pescar en Badajoz. Del mismo modo, es de entender que sociedades pacenses hagan concursos en Horno Tejero, Orellana, Proserpina, etc. y soliciten Sierra Brava. ¿Qué ocurre con el resto de sociedades de fuera de Extremadura? Pues que encuentran dificultades legales en sus propias comunidades para poder disfrutar como se hace en Extremadura y solicitan 2 concursos al año, casi siempre, en Sierra Brava. ¿Qué se puede hacer? Luchar por el carpfishing en cada comunidad autónoma de la manera que sea y con todos los medios posibles. Alabo la iniciativa de la sociedad madrileña de El Vellón por realizar sus propios concursos dentro de la comunidad, aunque se encuentren trabas legales como la pesca nocturna. Con paciencia y trabajo todo se consigue.

Lo último que quisiera para Sierra Brava es verlo convertido en el nuevo St. Cassien donde hay pescadores los 365 días al año y las carpas han sido literalmente “educadas”. Han aprendido de la presión de pesca y durante la lucha con el pez olvidan su carácter salvaje que antes tenían. O baste otro ejemplo, Raduta, donde un escenario muy similar al de Sierra Brava, con arboledas inmersas en el agua, se vino a pique por el aprovechamiento de los árboles para leña y los continuos trasmallos ilegales a los que se vio sometido el lago. Tendríais que ver el video del Campeonato del Mundo con la policía armada detrás de los pescadores.

Así pues, con todo esto sólo os puedo decir:

  • Sociedades de fuera de Extremadura: os animo a seguir luchando por el carpfishing. Escenarios, por ejemplo, como Buendía, Bolarque, Ruidera, Guadalmena, Navallana merecen ser conocidos y pescados por amantes de toda España en las mismas condiciones que se hace en Extremadura.
  • A todas las sociedades: en vuestras manos está dosificar cada escenario. No se puede, bajo mi opinión personal y como ejemplo, realizar un concurso cada fin de semana del mes de Marzo y de Mayo en Sierra Brava. Eso genera problemas con los pescadores que practican el carpfishing y vienen de fuera o no pertenecen a la sociedad que celebra el concurso. Creo que una planificación a primeros de año ayudaría a dar vida a los embalses. Se pueden proponer nuevos embalses, aventurarse con fechas no tradicionales, limitar el número de concursos por escenario y sociedad a uno, etc. Pensadlo por favor, merece la pena intentarlo.

 

Nuestra aventura

Como ya os he comentado, mis visitas a Sierra Brava se han reducido drásticamente y las limito normalmente a dos al año: una en primavera y otra en otoño. Claro que me gusta disfrutar de este maravilloso embalse, pero también disfruto de otros que, aunque no tengan esos peces bajo el agua, si colman la satisfacción de un pescador de carpfishing. La famosa frase de “El tamaño importa” se aplica por norma al carpfishing pero el espíritu del carpfishing no debe quedarse en el peso sino en muchos aspectos como el paraje y la dificultad del escenario, la naturaleza que nos rodea y sobre todo, el poder pescar en la mejor compañía posible. Yo pienso así aunque respeto a aquellos pescadores de carpfishing que les gusta esta modalidad de pesca en soledad.

A primeros de año hablé con mi amigo Abel Sosa, un gran pescador valenciano, muy conocido entre los pescadores de carpfishing. Conversamos sobre realizar una sesión juntos ya que no nos veíamos desde hacía casi un año. Decidimos poner fecha y lugar: Puente de San José. Dado que el sólo había estado una sola vez en Sierra Brava y yo no iba desde hacía más de un año, pues decidimos acudir al embalse a sabiendas de que podríamos encontrarnos muchísima gente y dificultades para pescar. Pensamos: vamos, lo vemos y si no nos convence, nos vamos a otro sitio. Sabiendo que su viaje era muy largo y no queriendo que fuera en balde, yo guardaba un par de sitios en la recámara para marcharnos si veíamos demasiada afluencia.

El reencuentro

Quedamos el miércoles por la noche para cenar. Podíamos habernos ido de noche al embalse pero le dije por teléfono: “Abel, otra vez no. No quiero volver a ir de noche al embalse, ver que esta lleno de coches, no saber donde ponernos, etc. Nos vamos a mi pueblo, cenamos tranquilamente, descansamos como Dios manda y nos vamos de noche para llegar al pantano con la primera luz”. El llegó ese mismo miércoles por la mañana y se marchó al embalse para ver zonas y se encontró con unos chavales que habían llevado a la moqueta una carpa de casi 24KG. Se quedó con ellos casi 2 horas y hasta tuvo tiempo de saludar a la Guardia Civil. Había mucha gente en determinadas zonas y más o menos se hizo un croquis mental de al menos dónde no debíamos ir. Nos reencontramos, me alegró mucho verle. Fuimos a mi casa, y tomamos una sopa de marisco y una buena chuleta en salsa de pimientos. Le di a probar la patatera extremeña y vaya si le gustó. Acabada la faena y con el estómago lleno, puse el mapa del embalse sobre la mesa del salón. A pensar tocaba. Decidimos, después de muchas vueltas, ir a una zona mucho menos transitada, en dirección a la cola del embalse. Tenía una ventaja clara que era la tranquilidad que, en teoría, podríamos tener pero una desventaja: nos enfrentábamos a un auténtico mar de encinas.

La técnica

Durante el Carpmeeting 2008 pude conversar con muchos pescadores sobre qué zonas de Sierra Brava les gustaba y todos coincidían en que querían encinas a toda costa. Yo les pregunté, ¿realmente vais preparados para pescar así? Muchos de ellos me contestaban: “A cerrar carrete y que sea lo que Dios quiera”. Error. ¿Acaso no pensamos en el pez? Nuestra filosofía de pesca se basa en el respeto por las capturas. Creo sinceramente que muchas veces nos enfrentamos a escenarios sin pensar detenidamente cómo afrontarlos y con qué medios. Yo pienso, y Abel también, que la clave del éxito está primero en la localización y luego en la preparación.

Todos sabemos que el pez aguarda a las encinas, se esconde, se refugia, se alimenta tranquilo. Es su defensa cuando no hay otros obstáculos. Si sabemos donde está, pensemos como afrontar su pesca. Primero hay que ponerse en el extremo negativo. ¿Qué ocurre si parto? Se puede llevar el bajo, el plomo+bajo, el plomo+bajo+leadcore, etc. Es lógico que la probabilidad de perder un pez en las encinas es exponencialmente más alta que en pantano abierto. Yo no paso por perder un pez y que arrastre todo el material en la boca, más si encima se pesca con plomo in-line y sin posibilidad de liberación. Con esta premisa, decidimos buscar la solución mediante la utilización de material muy fuerte para evitar por todos los medios una rotura de línea antes del plomo. Si la carpa se enroca, la tenacidad por soltarse le hará desclavarse o en último extremo una pequeña herida por desgarro, pero jamás portará un anzuelo, como mínimo, en la boca.

Para ello, decidimos armar nuestras cañas (0,35-0,40mm de línea) mediante puentes de fluorocarbono de 0,60-0,80mm con un nudo doble de sangre empleado por Abel en el mar. El montaje del plomo mediante lead-clip, nunca in-line y el bajo de línea dyneema o trenzado de alta resistencia (45-60LB). El anzuelo, sin dudarlo un número 1-2 de NASH modelo antiguo que aún conservamos ambos.

Decidido el material a emplear, quedaba estudiar el cebo a emplear en la sesión. Yo le expliqué que había tenido buenos resultados con boilies dulces del estilo scopex, maíz, vainilla, piña, nueces, etc. de marcas como Top Secret, Mainline y Pelzer, y el me contó que la única vez que había estado en Sierra Brava había clavado muy buenos peces con Cangrejo y Mejillón de la marca Richworth clase Original. Dulce contra salado, que decisión tan dura. Pues nada, 10kilos de cada sabor al coche, 25kilos de maíz cocido con microchufa y un arsenal de lombrices por si…las cosas se ponen difíciles.

Arranca el puente y la sesión

Nos ponemos en marcha a las 5am y llegamos al embalse el jueves a primera hora, cerca de las 6am. Poquito a poquito vamos avanzando con el coche hasta llegar a una zona amplia llena de encinas. Después de media hora dando vueltas, decidimos apostar por una zona mixta: a la izquierda encinas y tarays, a la derecha una zona limpia “a priori” de enganches y más alejado, más encinas. 

Antes de descargar todo el material vemos que en la orilla de enfrente, a unos 400m a nuestra izquierda se encuentra una furgoneta blanca con varios pescadores de carpfishing. ¡Qué casualidad que les suena una alarma! En fin, era el único vehículo que nuestra vista alcanzaba salvando un coche mucho más lejos que sólo veíamos al subirnos al cerro. Nos convence. Abel saca una caña, coloca un plomo de arrastre y lanza en la zona panda 8-10 lances. Si encuentra algún obstáculo pero a partir de los 60metros. Bastaba.

Antes de nada, preparamos el cebado echando un mix de semillas y boilies de ambos sabores a unos 40metros de la orilla. Empezamos a montar las cañas y tanto a él como a mí nos gusta pescar con picas sueltas porque de esa manera puede abarcarse puntos teóricamente alejados y estratégicos en cuanto a su ubicación. Lanzamos las seis cañas variando la ubicación y cebos. 4 cañas irían al cebadero con boilie dulce, salado, maíz y chufa y 2 cañas irían a escasos 10 metros de la orilla con semilla, una en cada extremo. Estas dos últimas cañas, decidimos alimentarlas cada 30 minutos con el tirador con nueva semilla. Las cañas cercanas con el freno casi al máximo, las alejadas un punto menos.

Eran las 9h, después de una hora con las cañas en el agua, la caña cercana de Abel se arranca y digo la caña porque el carrete apenas suelta hilo. La coge casi in extremis y después de una bonita lucha aparece en la orilla una bonita común de unos 7KG. ¡Buen comienzo! le dije en voz alta. Abel vuelve a lanzar la caña, palazo de cebo y no pasaron ni 5 minutos, la alarma vuelve a sonar. Esta vez voy yo ya que con Abel siempre pescamos a pez fuera del agua. Cobramos el pez y vuelve a ser una común del mismo peso. ¡Vaya parejita para empezar! 

Empieza a pasar la mañana, apretar el calor y tenemos de nuevo más picadas siendo todas las carpas simétricas en forma y peso. Todas en la misma caña, con el mismo cebo, justo en el cambio de encinas a pando. Este detalle nos hace cambiar la estrategia y empezamos a buscar alternativas. Quitamos cañas del cebadero para colocarlas entre encinas y tarays sondeando previamente el fondo donde iban a ser colocadas. Cebamos mediante palazos las zonas elegidas.

Llegan las dos de la tarde, terminamos el almuerzo y el sol hace mella en nosotros que caemos rendidos en las hamacas. Al poco rato de alcanzar el sueño, una de mis alarmas con sensibilidad máxima avisa. Rápidamente reacciono y llego a la caña. Clavo. La caña doblada al máximo y los embistes predicen un buen ejemplar. De repente, aparecen dos tarays del fondo en la superficie. ¡No! Era la inmensa cola de la carpa. Había comido en posición vertical y se había quedado atontada en la zona. Abel se introduce con el wader y después de tres meneos de quedarte con la muñeca tonta conseguimos llevarla a la moqueta. Se trataba de un ejemplar precioso de carpa común de 16,7KG de peso, una carpa “toro” de increíble cabeza como se denomina por la zona. Nuestro asombro llega al ver sus labios y encontrarnos un leadcore de más de 80cm y un anzuelo clavado junto al nuestro. El sistema era de clip pero el pez lo había portado con él no sabemos cuanto tiempo. Curado, volvía sano y de inmediato a sus aguas.

Adrenalina pura en aquel momento para ambos. La zona que habíamos escogido empezaba a dar sus frutos pero nos dábamos cuenta de que debíamos arriesgar para conseguir buenos peces. La tarde transcurrió tranquila y ya cayendo el calor conseguimos sacar nuevas carpas comunes destacando una carpa de Abel, muy limpia y sana, de 14,6KG que entró al boilie salado de Richworth. En total el primer día de pesca transcurrió con un buen balance con 15-20 capturas, todas comunes.

Buscando las royales

A las 6 de la mañana del viernes, nos levantamos para echar las cañas. Creemos que es un error cuando pescas muy cerca de las encinas, el hacerlo de noche. No lo decimos por temas de legalidad, sino por sentido común. El tiempo de reacción de día y de noche es muy distante. Estás pescando con el freno muy duro pero a pesar de eso la carpa saca hilo. Tiene 10metros, como mucho, de juego. Creednos cuando os decimos que si de día tardas 5 segundos en llegar a la caña porque sabes en que campo juegas, de noche la reacción se eleva a 10 o 15 segundos, lo suficiente para que el ejemplar busque refugio y consiga partir la línea o enredarse entre obstáculos.

Me levanto adormilado y Abel me dice: “Gonzalo, tienes dos carpas de entre 16-18KG comiendo donde sacaste ayer la otra”. Y yo le digo, ¡Anda ya! Abel se había levantado 3 veces entre las 22pm y las 6am para recebar las encinas donde estábamos pescando. Si hay algo que tengo que destacar de mi compañero es su constancia en esta pesca, sabe cómo lograr que la carpa desconfíe en cada escenario.

Dejo caer literalmente el plomo con el montaje, con un dadito de foam como me gusta a mí, apoyo la caña, no enciendo ni la alarma pues estoy regulando el freno y ¡Qué se va! Que la caña se me empieza a ir de las manos, que la cojo no se cómo que todavía lo sigo pensando y empiezo a luchar el pez en 4x5m pero no hay manera. Es una locomotora. Abel corre rápidamente con el wader, mi carrete literalmente “sangra” dejando salir el hilo cm a cm, le paso la caña pero la carpa se ha enredado en una fila de tarays que tenemos a 10 metros de donde está Abel. La temperatura del agua es muy fría y a esa distancia puede cubrir 1,70-1,80 haciendo inútil el wader. Abel intenta por todos los medios sacarla pero no hay manera. Hinchamos una pequeña barca que llevamos para estos casos y nos metemos a salvar el pez. Cuando Abel llega, nota que la carpa ha huido. Se queda tranquilo. “Menos mal”, suspira. El montaje salió del enroque sin el pez pero habíamos conseguido que la carpa se liberara de todo. También éramos conscientes de que habríamos causado en ella una pequeña herida que pronto sanaría.

Después de este episodio que podía habernos deparado un gran ejemplar de carpa, tuvimos varias picadas con capturas hasta las 11am, cuando Abel viendo que no conseguíamos carpas royales, decide aventurarse a pie hacia la cola para ver si la crónica era la misma para todos los pescadores. A la hora y pico viene de vuelta y me dice: “Recoge todo, las royales grandes están en la cola”. Imaginaros mi cara cuando dice recoge en pleno universo solar, las 12pm. Yo me río y le digo, “Si no te conociera, sabes que no me movías de aquí sacando lo que estamos sacando”. Empezamos a recoger todo cuando una voz puramente extremeña delata al compañero de enfrente siendo un buen amigo nuestro y compañero de grupo, David Molina. Pensábamos que estaba en Horno Tejero pero a última hora se fue a Sierra Brava. Se iba hacia la cola como nosotros. Se había percatado del asunto de la misma manera. Todas las carpas, hasta 16KG que había sacado, eran comunes. Se situaría enfrente nuestra de nuevo.

Nueva expedición

Llegamos a una península que nos gustaba mucho. Teníamos una zona amplia a nuestra izquierda, sin encinas aparente, donde había estado pescando un amigo nuestro de Sevilla que hacía dos horas que había vuelto a su casa después de pasar la semana y coger buenas royales. A la derecha, un nuevo mar de encinas, exótico y seguramente inexplorado por muchísimos pescadores. Una locura extrema intentar la pesca en ese tramo pero sabíamos lo que podíamos conseguir. Varios pescadores de bass nos decían: “Nosotros nos pegamos por venir a este trozo de embalse ya que no hay nunca pescadores de carpa y por la cantidad de encinas que hay, siempre suelen salir buenos basses”.

Sacamos 3 líneas a la zona limpia donde teníamos encinas sumergidas a 90metros. Por profundidad al lanzar, calculamos entre 4 y 6 metros de agua. Otras 3 cañas fueron a 3 encinas que escogimos con cabeza, pensando siempre en la posibilidad de recuperación del pez, la tendencia de este a liberarse, etc. Cebando con partículas en las encinas, dejamos los boilies para la zona amplia, como era obvio.

Conseguimos sacar 3 carpas comunes pequeñas antes de que llegara un pescador junto a su familia. Nos comentó que había cebado la zona amplia durante varias semanas y no dudamos en quitar las cañas y dejar que pescara en ella. Nosotros, encantados de quedarnos ahí porque nos gustaba la zona y las posibilidades que tenía. Ampliamos la zona de pesca un par de encinas más.

Nada más cambiar las cañas de la zona amplia a las encinas, una de mis cañas que no había sacado desde las 14pm se arranca. Qué fuerza tiene. Después de librar al pez de varias encinas y ramales gracias al wader y al puente que evita que el pez rodee la encina con facilidad., llevamos a orilla la royal que andábamos buscando de más de 16KG. ¡Al fin! Vuelta al agua, le digo a Abel: “Qué razón tenías”.

Cae rápidamente la noche y empezamos a recebar todas las encinas para pescar la mañana del sábado. Javier, que así se llama nuestro vecino, saca las líneas con ayuda de la barca teledirigida hacia las encinas que veíamos en la distancia. Monta también el trípode de Eugenio, el vaquero de una finca limítrofe con las aguas de Sierra Brava, que nos acompañaría durante el fin de semana.

Non-Stop

El término non-stop, traducido del inglés “sin parar”, lo usamos en plan amigos para referirnos a una situación de pesca soñada donde las alarmas no paran de sonar y el disfrute es máximo. Así estábamos, disfrutando de auténticos peces por dobletes y tripletes en determinados momentos. Había parones pero de forma general. Cuando a nuestro compañero David le picaban enfrente, al poco rato se arrancaba una de nuestras cañas y sino al revés. “1-0”, “1-1”, como un partido de fútbol entre orillas.

La media de las capturas era de 12KG, destacando algún ejemplar por encima de los 14KG hasta los 18KG. El predominio de las comunes se hizo notar aunque la primera carpa de sábado fue royal y la sacó Eugenio con un boilie de Scopex de Richworth. Pesó 13,3KG.

Javier, junto a su mujer Sonia y sus hijos, disfrutaron de un agradable día de campo, aunque las capturas se hacían esperar y no fue hasta la tarde cuando pudo llevar a la moqueta su primera común. El arroz que prepararon para todos fue muy bien recibido. La convivencia de estas jornadas, conocer gente nueva pie de agua hace que las sesiones de pesca sean aún más completas. Ya le dije a Abel: “Te has venido a pescar cuando son fallas en tu tierra y encima a comer arroz, tiene delito”.

Comían de todo. Boilies, semillas, lombrices, etc. Cuando la carpa está por comer y das con el sitio, quizá el cebo sea lo de menos. Había momentos que estaba haciendo fotos a Javi de alguna captura y Abel sacando carpas, des-anzuelándolas en el mismo agua y cogiendo rápidamente otra caña porque no paraban. Menudas risas para nosotros y menudo estrés para él pero esas anécdotas son las que luego recuerdas y cuentas. Ahora, después de pasar unos meses, te arrepientes de no haberte fotografiado con cada captura.

Estaba acabando el sábado, nos acercamos todos a la hoguera y Javi andaba preocupado. Nos veía a nosotros, la cantidad de picadas que estábamos teniendo y se preguntaba que estaba haciendo mal para no tener buenas capturas. Yo le dije: “El escenario cambia Javi, estamos pescando muy diferente. De todas maneras tranquilo, la pesca es así, y en cualquier momento salta la sorpresa en tus cañas”. Eso sí, he conocido a muy pocas personas que conozcan tan en detalle el arte de hacer boilies. Un auténtico cocinero, un artista.

Comienza el domingo como acabó el sábado. Picada tras picada seguimos sacando peces y Abel pierde a punta de sacadera el ejemplar más grande de la sesión. Una impresionante común de +20KG se desanzuela sola ante la mirada perdida de Abel que no da crédito. Después de la lucha que había tenido con ella, en el momento más delicado de todos, el pez te la juega echando por tierra tu esfuerzo y tu ilusión. Era su pez, el pez del viaje.

Animándole a qué volveríamos más adelante y no se nos volvería a escapar otra así, se arranca una caña de Javi. ¡No puedo! ¡Aquí está la de 20! Nervioso, blanco aunque el no se percatara, mira atónito su caña mientras Abel sigue sacando peces y yo con la sacadera en la mano metido hasta la cintura en el agua. Ayudo a Abel y me voy directo a por Javi. ¡Qué tensión había! La carpa buscaba la pizarra, yo golpeaba con la sacadera el agua para cambiarla la dirección. Sonia, su mujer, miraba a su marido perpleja. Al grito mío de “Javi, si me tengo que bañar lo voy a hacer, tu tranquilo”, conseguimos llevarla a la sacadera. Yo creo que ha sido el grito del SI más alto que he escuchado en una sesión de pesca. Qué alegría para Javi, para su familia y para nosotros que veíamos la recompensa a un trabajo bien hecho semanas atrás. Una royal de 20,6KG posaba sobre la moqueta, creo que sobran las palabras.

Vuelta a casa

Con esa carpa y una buena chuletada dimos por finalizada una sesión increíble. Se llevaron a moqueta decenas de peces en 4 días de pesca y se rompió la barrera de los 20KG que no es fácil batir. Disfrutamos de la mejor compañía en un escenario increíble que debe seguir aportando alegrías a todos los pescadores que lo visiten. Recogimos los equipos, cargamos los coches, cerramos las bolsas de basura dejando el sitio tal y como lo encontramos de limpio y nos despedimos intercambiando los teléfonos para juntarnos de nuevo en una nueva sesión.

Esto debe ser Sierra Brava, un escenario para divertirse, un punto de encuentro para muchos pescadores, un embalse limpio y cuidado por consejerías y pescadores. El refrán que dice “Uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde” debe llegar a todos para no perder este fabuloso embalse que los españoles somos afortunados de tener. No cuesta mucho, todos tenemos que aportar nuestro granito de arena para conservarlo.

Quisiera dedicar este artículo a todas las sociedades y pescadores que luchan por el carpfishing en todo el territorio, pues en vuestras (nuestras) manos está el mejor futuro para nuestra modalidad. Del mismo modo, y de forma más especial, a Javi y su familia por su trato noble y amabilidad durante todo el fin de semana, a Eugenio por su carácter servicial hacia nosotros y a mi compañero Abel, por vivir la pesca como lo hace, desde la humildad y las ganas de enseñar, aprender y compartir.


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