Regreso al mítico Ebro

Septiembre 2014. Gonzalo Gil. Años después de nuestra última visita, decidimos regresar al río que posiblemente haya dado más satisfacciones al conjunto de pescadores nacionales y no nacionales de carpfishing. No sólo hablo de la calidad de sus capturas sino de las verdaderas sesiones que uno puede llegar a disfrutar, con el añadido de incorporar los siempre combativos siluros. 

Después de haber programado un viaje a Francia, nos sobraban cuatro días y dudábamos donde continuar nuestras vacaciones. El calor era un hándicap en la elección del Ebro pero el hecho de que varios de mis compañeros, por la distancia fundamentalmente, no lo hubieran pescado y que yo no viajaba allí (exceptuando Mequinenza) desde hace varios años, nos hicieron decantarnos por sus aguas. El Ebro es inmenso y tiene muchas zonas. Buscábamos tranquilidad, de ahí que fuéramos a Chiprana, archiconocido por todos vosotros y donde cada semana se concentran muchísimos pescadores de toda España. En estas líneas os resumo brevemente cual fue nuestra estrategia y los resultados por si os pueden servir de ayuda para próximas aventuras en el Ebro, dando prioridad no al texto sino a las fotos, que al final es lo que nos gusta ver (os dejo unas 50 fotos). 

Estrategia

Llegamos a las 8am del sábado. El tiempo que nos acompañaría hasta el miércoles sería de bastante calor (35º/20º) estable. El nivel del agua estaba aceptable, situando el cauce a unos 140metros de nuestras cañas con una profundidad en su máximo punto de 7m.  La temperatura del agua, sorprendentemente, no me parecía muy alta (22-23º) y no bajaba excesivamente turbia. Lo primero que hicimos fue sondear el puesto con ayuda del barco cebador y barca. Eramos 5 pescadores, pues se incorporaría Isaac con nosotros, gerente de Cebocarp, lo que implicaba buscar una zona de acción amplia para poder estar cómodos y recuperar sin demasiado agobio los peces. No había mucho tiro si no llegabas al cauce por lo que las condiciones eran buenas.

Los peces estaban concentrados a partir de los 110m de la orilla, a una profundidad aproximada de 6.5m por lo que era casi factible alcanzar esa distancia a lance. Hicimos un cebadero contundente desde los 80m de la orilla hasta los 110m. Pescaríamos todos al menos una caña en el cebadero y la otra fuera, a partir de los 130m. 

La zona de acción podría tener 100m, por lo que la cantidad de comida tenía que ser importante. El cebado grueso lo hicimos con 25KG de pellet (15-22mm en diferentes colores), 20KG de maíz dulce y 10KG de combinado (maíz, cañamón, chufa y frolic). En cuanto al boilie, nos la jugamos con el Liver-O Complx de Vitalbaits, un boilie realmente atractivo y nutritivo para la carpa. Llevamos 45KG lanzando unos 20KG en el cebado inicial para recebar con el cobra y en la colocación de posturas. 

Todos llevábamos 0.35-0.40 de línea madre, mientras unos optaron por un puente y otros por leadcore. Los bajos, al menos de 35LB, y anzuelos desde el 2 hasta el 6, dependiendo de si usaríamos pellet/boilie o partícula (chufa o maíz). Algunos usamos malla de PVA, bien con pellets, bien con partículas. Gracias a la sal marina puedes emplear partículas en tus mallas sin la preocupación de que deshaga el PVA. 

Finalizamos de sacar las líneas a las 18h del sábado, casi 10horas después de nuestra llegada. Decidimos cebar por la mañana, comer tranquilamente en grupo comentando la sesión que habíamos compartido en Francia, y montar y sacar las líneas por la tarde. Así fue como preparamos nuestra sesión de pesca de 90h. 

Resultados

Debimos acertar con la estrategia y a las 2h de lanzar las cañas empezaron a sucederse picadas en varios trípodes, tanto de siluros como de carpas. El único cebo que sólo atraía a carpas y no a siluros era el maíz, el resto de los cebos usados (boilie, pellet e incluso la chufa) nos estaba permitiendo sacar siluros. Curioso lo de la chufa. 

Pudimos comprobar que nada ha cambiado, que el siluro sigue siendo un completo aniquilador de cebaderos, sobre todo de pellets. A la vista os dejamos el estómago de uno de ellos antes de devolverlo. Las carpas, sorprendentemente, denotaban muy buen estado, no estaban "muy" afectadas (hubo excepciones) por ataques de siluro, lo cual nos permitió hacernos bonitas fotos. La genética sigue siendo la misma, carpas muy alargadas que engañan en peso, creyendo en muchas ocasiones haber conseguido una carpa mayor y sentirte frustado cuando la báscula te resta 3-4KG. Es así. 

Respecto a la lucha, sorprendente como alguna de ellas de peso mediano en el Ebro (12-13KG) es capaz de hacerte creer que llevas un siluro. Esa incertidumbre es lo que más nos divirtió en las horas que pescamos. Más de uno hubiéramos perdido apuestas en vivo.  El resultado fue de 42 peces, 20 carpas y 22 siluros, una sesión muy entretenida, que es lo que todos buscábamos. Respecto a las carpas, si bien nos faltó muy poquito para superar los 20KG, no sacamos ninguna más pequeña de 13KG, siendo un aspecto muy positivo a tener en cuenta para ser el mes de Agosto. La media se situó en 14-15KG. En cuanto a siluros, desde llaverines hasta dos siluros de 2,10m, curioso que ambos midieran igual  sin tratarse del mismo. 

 

Sigo pensando que el Ebro es de los mejores escenarios que tenemos a nivel nacional para la práctica del carpfishing y que esconde auténticos monstruos bajo sus aguas. Cada semana hace gozar a carpistas de toda España que multiplican los resultados que nosotros hicimos y eso sólo se consigue a través del cuidado de nuestros peces. Hay que seguir protegiendo el río de furtivismo y malas artes que aniquilan nuestra fauna. Me gustaría que cuando vuelva, dentro de unos años otra vez, pueda volver a sentir que es un pequeño paraíso, que sigue siendo el mítico Ebro. Desde aquí me sumo a la voluntad de muchos para seguir conservando todo nuestro entorno. Siempre Captura y Suelta.


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